Diferentes versiones de… ¿una misma realidad?

Quizá les ocurra a ustedes lo que a mí, que escucho comentarios e informaciones provenientes de diferentes personas sobre un mismo asunto y cada uno, desde su punto de vista, ofrecen una versión diferente o, al menos, focalizada en aspectos muy diversos; y siempre procuro sacar mis propias conclusiones.

Pero no es algo que me ocurra ahora, casi cuarentón, sino que es algo que me viene de largo. Hace mucho tiempo aprendí a no creerme una versión de las cosas, sino a escuchar a las demás partes implicadas, a comentarlas con terceros que supongo más objetivos, y con toda esa información procuro sacar mis propias conclusiones, a veces erróneas o incompletas. Pero mías, al fin y al cabo. Y eso lo hago únicamente cuando el asunto en cuestión merece mi interés, ya que de lo contrario suelo cambiar de tema o desconectar.

¿Qué a qué viene esto? No, no me he vuelto loco de repente. Es que hace unas semanas
estuve escuchando una conversación, en la que no intervine directamente, y donde se hablaba mal, insultos incluidos, de una persona cercana a mí de la que además siento verdadera admiración y es un ejemplo a seguir para mí en muchas cosas.

Los argumentos y justificaciones que se emitían como ciertas para despotricar de esta persona creo que yo los hubiera podido deshilar fácilmente con preguntar sobre la fuente de la información vertida, las personas intervinientes y su mala relación derivada de unos hechos sucedidos hace años entre unas familias, que yo conocía de antemano. Pero, o no tuve fuerzas o sentí que era una batalla perdida por la situación, y no lo defendí como podía haberlo hecho. Quizá fue una cobardía mía, procurando no provocar ninguna discusión, pero no participé en la conversación ni contraargumenté nada. Solo escuché.

Y hoy precisamente me he encontrado con la persona vilipendiada aquel día, al verlo muy desmejorado le he preguntado cómo estaba. Su respuesta ha sido triste y apagada. Al interesarme algo más me ha referido una serie de desafortunados sucesos que le ha ocurrido a él y a su familia. Y uno de ellos tenía que ver con lo que había escuchado días atrás, y créanme que su discurso y justificaciones han resultado más serenos, creíbles y educados que los que profirieron en su contra. Tampoco he echado más leña al fuego, y no le he dicho nada de lo que presencié aquella tarde.

E, insisto, a pesar de que aprendí a no creerme nada de nadie a primea vista, entendiendo que todos nos equivocamos, y que también yo tengo una clara predisposición a posicionarme de su lado, aunque no lo defendiera en su momento, que créanme hubiera sido en vano. Y será el tiempo, o terceras opiniones quizá más objetivas, quienes perfilen mi parecer del asunto en cuestión; aunque quizá no tenga tanta importancia como para dedicarle tanta atención, ni un artículo.

¡Deseo de corazón que te mejores y que te vayan mejor las cosas!

Gracias por leerme.

JF Rives.

Nota: Si quieren leer alguno de mis artículos anteriores en mi Blog del Diario Información digital sólo tienen que pinchar en el siguiente enlace: La habitación de los recuerdos.


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