Estrategias del miedo.

A estas alturas, muchos de nosotros hemos llegado a la conclusión de que, queramos o no, los MIEDOS nos acompañan constantemente, de una manera u otra, en todas las etapas de nuestra vida.

Con el paso de los años hemos aprendido a convivir con ese miedo en su diferentes formas: miedo a lo desconocido, con el temor a no acertar en las decisiones que vamos tomando en la vida, con las inseguridades sobre si podremos conseguir las metas que nuestras familias o nosotros mismos nos fijamos, miedo a los fracasos de todo tipo, miedo a perder el trabajo, miedo a ser despedido, miedo a enfermar gravemente, miedo a perder nuestra vivienda, miedo a tener un accidente de coche, miedo a perder a un ser querido,…

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SECOND ACT: reinventarse (o morir)

Actualmente puede verse en televisión una campaña publicitaria de una empresa financiera en la que se explica qué empujó a una mujer a estudiar Derecho y cómo tras haberse licenciado en esa rama del conocimiento y tras haber trabajado en alguna de las profesiones que se derivan de esos estudios, decide perseguir su sueño y monta un negocio relacionado con la jardinería. Además, a ella se la ve muy feliz y parece que quienes la rodean aplauden su valentía a la hora de tomar esas determinaciones que van a marcar su futuro.

Fuera del aspecto puramente comercial del anuncio, hay mucho más. Todos hemos tomado decisiones siendo todavía niños o inmaduros que han marcado nuestras vidas: si estudiar o trabajar, qué estudiar, aprender música para dedicarte a ello profesionalmente, compaginar trabajo y estudios, tener familia o desarrollarte profesionalmente, divorciarte,… y muchas veces hemos estado condicionados por nuestro entorno ambiental, por nuestras ilusiones, por nuestra percepción de las cosas,…. Como ven, en eso no digo nada nuevo.

El anuncio en cuestión me ha recordado a una compañera de carrera que, justo el sá Sigue leyendo “SECOND ACT: reinventarse (o morir)”

Locos peligrosos.

Hace algún tiempo me propusieron un “proyecto colectivo” que se presentaba muy bien aliñado de palabras bonitas sobre futuras recompensas económicas, y que iba suponer escaso esfuerzo.

Cuando, antes de acabar de escuchar al señor proponente, que estaba acompañado de su corte de serviles aduladores, manifesté rotundo que no me interesaba y expuse educada y razonadamente varios de los motivos que me empujaban a tomar esa decisión, los otros se quedaron paralizados, incrédulos. Realmente estoy convencido de que, viendo el ofrecimiento, y la certeza que vendían de su “rentabilidad”, no entendían cómo yo o alguien se podía negar, “era una ocasión de oro” y “un tren que no volvería a pasar”, según ellos.

“Es un negocio claro”, me decían, negándose a creer mis explicaciones y diferentes puntos de vista que fui acompañando de más o menos acertadas conclusiones. Aquellas personas se marcharon, y lo único que al cabecilla, medio enfadado “porque no comulgaba con él” le entendí en su despedida fue: “este es un loco peligroso”.

Siento decirles que el tiempo me dio la razón, y aquel negocio devino en “ruinoso”, y con resultados nefastos para sus emprendedores.

No hace mucho tiempo, en una situación cotidiana, como ir a hacer la compra, me encontré a uno de aquellos señores y, tras saludarnos, me recordó aquella escena, mi posición y me contó el verdadero alcance del negocio en cuestión, que aun fue peor de lo que yo había estimado en un principio y escuchado sobre el asunto.

Entre otras cosas, les habían embaucado para poner sus bienes y su tiempo al servicio del negocio, y en espera de un resultado prometedor. Pero la realidad, en resumen, fue que unos cuantos pusieron unos bienes para avalar el negocio y sus ahorros, e incluso sacaron préstamos para hacer sus aportaciones, y luego el cabeza pensante del negocio se esfumó, desapareciendo con todo aquello que pudo llevarse. ¡¡¡Y el loco peligroso era yo!!!

Mi padre decía que “no hay quien regale duros, ni los dé a cuatro pesetas”, entre otros.

A mí la vida me ha enseñado a tomar las decisiones en frío y, en caso de duda, mi primera respuesta que nunca sea afirmativa. Como mucho un “lo estudio y ya te digo” o “si no te digo nada, ya sabes que es que no”. Y me ha funcionado bien, no sólo en este “negocio”.

Continuando con el tema, pero en otro orden de cosas, a todos los que no comulgan como la mayoría, al que piensa o siente diferente, al que disiente, al que realiza una crítica constructiva, al que no se deja llevar por las masas,… en ocasiones también son tratados como “locos peligrosos”, y quizá los apartamos de nuestros círculos sociales, de nuestras vidas. Utilizamos la máxima “si no piensa como yo, no me interesa relacionarme con él”, muy al estilo de “o está conmigo, o estás en contra mía”, “o eres amigo para todo, o enemigo acérrimo”; lo cual no deja de tener un sesgo egocéntrico y mediocre más propio de otras épocas. Lo cual también hace que las personas, con tal de pertenecer y seguir “en el grupo”, sea el que sea, sea capaz todo, incluso anularse como persona a costa de su autoestima personal.

¿Acaso nunca le dijeron que estaban locos a inventores, científicos, descubridores,… y luego acabaron teniendo la razón, a pesar de haber pagado muy cara su osadía de apartarse de lo aceptado y establecido como cierto y verdad? Piensen en algunos ejemplos: Darwin, Cristóbal Colón, Isaac Newton, Albert Einstein, Fleming, Graham Bell,…

¿Acaso no les interesa a las grandes multinacionales, a los poderosos grupos de comunicación, a los políticos,… que seamos como borregos, y no que pensemos libremente como “locos peligrosos”?

De modo que quizá debamos reconocer que estos “locos peligrosos” tenían razón y que gracias a ellos hemos alcanzado unos avances, unos conocimientos y unas cuotas de bienestar impensables.

Y quizá si fuéramos un poco más “locos peligrosos” los “interesados” en que no pensemos no nos tomarían por tontos, no nos privarían de nuestros derechos y libertades, ni nos justificarían las mil y una atrocidades con argumentos del estilo “es por tu bien”, “es para evitar males mayores” o “lo hicimos porque no quedaba más remedio”,…

Muchas gracias por leerme.

Espero que pasen un buen día, felices vacaciones y una excelente vida.

JF Rives.

(Nota: pueden leer más artículos mío en mi Blog lectores del Diario Información Digital: http://www.diarioinformacion.com/blogs/la-habitacion-de-los-recuerdos_1/; y saber sobre mí en este blog La habitación de los recuerdos: www.lahabitaciondelosrecuerdos.com).

 

De mayor quiero que seas…

He aprendido, y sigo aprendiendo diariamente, mucho de mis hijas. Tengo la suerte de poder disfrutar de ellas y verlas crecer. Y, aunque creo que las conozco bien, no dejan de sorprenderme, y me dan mucho qué pensar.

Ayer por la tarde, las encontré jugando a maestras con sus muñecas y, al quedarme observándolas, me preguntó mi hija mayor qué trabajo me gustaría que ellas tuviesen cuando fuesen mayores.

Tras dudar ante lo inesperado de la pregunta, le expliqué que lo único que me gustaría es que fueran buenas profesionales de aquello que por vocación decidieran escoger ellas mismas, fuera lo que fuera.

Con tan solo nueve años, sé que quizá no me entendiera muy bien, pero lo que su padre quería decirle es que mi deseo es que de mayor sean FELICES, y que para eso deben disfrutar con todo lo que les rodee en su vida.

Y ya les iremos –su madre y yo- preparando para esta vida. Y juntos, con nuestros aciertos y errores, haremos frente a los malos ratos y trataremos de ayudar a superar los obstáculos que se crucen en sus caminos.

Y sé que ellas, que ven a sus padres esforzándose todos los días por mejorar en muchos aspectos, preocupados por educar y acompañar a sus hijos en este aprendizaje que es la vida, en el fondo saben que nuestra mejor recompensa no es que sean esto o lo otro, ni los logros materiales que consigan, sino que sean PERSONAS FELICES.

Gracias por leerme.

JF Rives.

(Nota: también pueden leer mis artículos en mi blog La habitación de los recuerdoswww.lahabitaciondelosrecuerdos.com).

 

Solo sé que no sé nada.

El axioma latinajo acuñado por René Descartes Cogito ergo sum, traducido como “Pienso, luego existo”, le sirvió a este filósofo para asentar las bases de su pensamiento, y también de sus dudas, conocido como racionalismo occidental.

A estas alturas, y más ahora que tenemos antas fuentes de información, salvo que seamos miopes mentales, podemos entender que, por mucho que sepamos, es mucho más lo que ignoramos que lo que conocemos. Además, es fácilmente constatable con solo abrir un buscador de internet y buscar información sobre cualquier materia, da igual que sea sobre la evolución de los homínidos, la formación del universo, química,….

De modo que por muchos conocimientos y saberes que uno albergue, nunca se aproximará a todo lo que se nos escapa.

A ello hay que añadir que el Conocimiento (en mayúsculas) entendido como proceso colectivo, evoluciona a un ritmo que, en ocasiones, requiere de una generación o más; o en otras, como en el caso de las nuevas tecnologías, que ese conocimiento colectivo avanza casi a diario con nuevos programas, redes sociales,… que se supone mejoran la calidad de vida de las personas.

Y, paralelamente a la adquisición de todo conocimiento, se acrecientan las dudas, como diría Johann Wolfgang Von Goethe; ya que surgen nuevos planteamientos e hipótesis para tratar de explicar esta o aquella otra conjetura.

De ahí que me detenga en otra frase, esta atribuida a Albert Einstein, que dice “Se es más feliz en la ignorancia que en el conocimiento”, como contrapunto al hecho de que, en ocasiones, el conocimiento nos ata a un sufrimiento, a realizar actos involuntarios o no deseados,…

Pero, ¿para qué nos sirve el conocimiento colectivo que poseemos si no actuamos conforme al mismo? Es decir, si no ponemos en valor ese conocimiento. Por ejemplo, sabemos que la contaminación humana provocada por determinados comportamientos afecta al medio ambiente y a los ecosistemas a corto, medio y largo plazo, provocando extinciones, migraciones y cambios evolutivos, e influyendo en el futuro de las especies, incluida la humana. ¿Y hacemos algo para evitarlo?

Yo, que “solo sé que no sé nada” (conocido dicho que se deriva de lo relatado por el filósofo griego Platón sobre Sócrates) tengo la impresión de que no somos realmente conscientes de la importancia de nuestros actos de cara al futuro de nuestros descendientes, que irá parejo al futuro del planeta, que es la casa que nos acoge.

Espero no haberles defraudado.

Gracias por leerme.

JF Rives.

(Nota: pueden seguirme en mi blog La habitación de los recuerdos).

¡¿Animales racionales!?

Existen muchas clasificaciones sobre animales, pero hay una que sitúa al ser humano como un animal racional, en contraposición y por encima del resto de seres vivos del reino animal. Según esta clasificación, las personas somos “animales racionales” y se nos presupone la más alta posición en la pirámide evolutiva; careciendo además de depredadores que amenacen seriamente la existencia del género humano como colectividad. Y la razón de ser de esta consideración por la atribución de la inteligencia y capacidad de razonar que hemos desarrollado evolutivamente.

Pero un inciso. ¿Acaso el ser humano no se ha convertido en su propio depredador y en la más seria amenaza de su existencia?

A los hechos me remito: hemos creado y utilizamos (a veces con criterios más que arbitrarios) armas tan potentes que podrían arrasar la vida en nuestro planeta, estamos dañando el medio ambiente y contaminando el planeta hasta el punto de poner en riesgo nuestra propia supervivencia (efecto invernadero, capa de ozono,…), estamos provocando la extinción sin precedentes de especies animales y vegetales,… Y así podría seguir desgranando una larga lista de situaciones que, provocadas por el ser humano, pueden desembocar en un futuro en nuestra propia extinción.

Y yo me pregunto: ¿Alguien me puede explicar cómo nos podemos autodenominar “animales racionales e inteligentes” si actuamos como todo lo contrario? ¿Dónde está la racionalidad del ser humano? ¿De verdad nos hemos parado a pensar en el planeta que les vamos a dejar a nuestros hijos y nietos?

Si usted piensa que soy demasiado pesimista y alarmista, que utilizo datos exagerados, o se le está poniendo mal cuerpo de leer esto, puede detenerse aquí y dejar de leer.

Pero que sepan que todavía hay quien está convencido de que la situación es peor de lo que yo la pinto. Mi amigo Pedro, sin ir más lejos, que tiene estudios superiores de Biología y Medio Ambiente, es más radical en sus planteamientos y, entre datos de estadísticas y estudios, no pierde oportunidad de reflexionar sobre el asunto cuando nos vemos, afirma con rotundidad “tal como hemos gestionado el planeta, lo mejor que puede hacer el hombre es extinguirse y dejar que la naturaleza siga su curso”. Toda una declaración de intenciones que, aunque no comparto, sí me da mucho que pensar.

Llámenme iluso, o tómenme por tonto, pero creo que todavía estamos a tiempo de revertir el daño causado al planeta. O será que prefiero pensar en eso para no angustiarme. Cosas de cada uno.

¡¡¡Por favor, piensen, que es gratis!!!

Gracias por leerme.

J.F. Rives

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Por la mejora de los tratamientos a personas diabéticas.

Cedo este espacio a mi amiga Elena Gomis, que plantea una queja sobre los tratamientos que prescribe la Consellería de Sanidad Universal y Sanidad Pública de la Comunidad Valenciana a los enfermos de diabetes y propone alternativas médicas que mejorarían la calidad de vida de estas personas.

Es una copia de la carta remitida a la propia Consellería el pasado enero.

Espero que sirva para hacerla llegar a la opinión pública y darle la máxima difusión, concienciándonos de la situación de los enfermos de diabetes, y cómo esta enfermedad afecta a su calidad de vida.

El motivo del presente escrito es manifestar mi malestar con la administración y el sistema valenciano de salud respecto a la gestión y control de una enfermedad crónica como es la DIABETES MELLITUS INSULINODEPENDIENTE o diabetes tipo I.

Antecedentes

Tengo 39 años y soy diabética desde los 18 años, (más de 21 años). La medición de los niveles de glucemia la realizo mediante inyecciones capilares y para poder tener un control simbólico de la enfermedad, lógicamente realizo inyecciones de insulina.

En el año 2015 me quedé embarazada y para evitar complicaciones al bebé y a mí misma, los clínicos me recomendaron ser portadora de una bomba de insulina que funciona mediante unos sensores asociados al aparato. Esta técnica proporciona un control continuo de niveles de glucemia y un ajuste inmediato y más sensible de la cantidad de insulina a inyectar, así como la prevención y el tratramiento eficaz de las hipoglucemias aun cuando estás dormida.

Este tratamiento no está financiado por Consellería, lo que supuso un gasto de algo más de 3.000 euros durante los 9 meses del embarazo.

Otro problema que existe en la Comunidad Valenciana es la falta de educadores que informen a los pacientes, a los padres de niños con diabetes, a las personas que viven solas; estos sistemas  deberían financiarse porque un diabético se está gastando anualmente más de 2.000 € en el control anual de su enfermedad.

Decidí continuar con la bomba de insulina por el buen control que ello supone y las ventajas a largo plazo, evitaré ingresos, reingresos, admisiones y complicaciones derivados de la enfermedad; esto traducido en dinero, supone miles de euros ahorrados a un sistema público que necesita de una gestión eficiente de los recursos.

En 4 meses ya me he gastado más de 600 € en sensores, ese gasto me cuesta muchísimo esfuerzo cuando repercute en ahorro a la seguridad social en numerosos aspectos en el futuro y también en la calidad de vida del paciente a corto plazo; pero sobretodo ayudaría a los padres de niños diabéticos que no tendrían que pinchar a sus hijos 8 veces al día para controlar las hipoglucemias. Conozco muchos casos de madres que deben despertar a sus hijos para hacerles la inyección de toma capilar porque no pueden permitirse utilizar dispositivos alternativos y pacientes sin recursos.

En cualquier caso, con recursos o sin ellos, estos tratamientos alternativos a las tomas clásicas suponen un ahorro económico para las arcas de la Seguridad Social, al sustituir el consumo de tiras reactivas.

ANTE LOS ANTECEDENTES EXPUESTOS ME GUSTARÍA QUE SE ESTUDIARÁN LAS SIGUIENTES PROPUESTAS:

1.- Libertad al paciente para la toma de decisión y elección del sistema de control de su diabetes (pinchazos versus escaneo) ya que sería más económico el escaneo y más cómodo para el paciente. Prefiero escanearme que pincharme los dedos, aparte con el escaneado el paciente tiene información continua y un mayor control de su enfermedad, se puede saber el índice glucémico de los alimentos, la curva de cada alimento, cuando es el momento más beneficioso para  realizar ejercicio y mejorar la glucemia.

2.- Este tipo de control ahorraría al paciente muchos problemas a largo plazo y costes en sanidad (pruebas para evaluar la retinopatía diabética, los problemas renales, cardíacos, y todo tipo de problemas que origina la diabetes a medio y largo plazo).

3.- En caso de no ser financiados este tipo de terapias, el paciente que afronta los gastos para el control de su enfermedad debería poder deducirse los gastos en la declaración de la renta ya que es un gasto de primera necesidad.

4.- Existiendo estos sistemas de monitorización de glucosa en sangre  deberían estar financiados en pacientes que quieran controlar su diabetes de forma más precisa porque esto ahorrará cientos de  millones en el sistema de salud de la comunidad Valenciana y, por tanto, a nivel nacional.

5.- Ruego se estudie mi propuesta a nivel científico y profesional por sus asesores, que se estudie a nivel económico para el ahorro en sanidad, que se estudie a nivel personal por los padres de bebés, madres embarazadas y diabéticos que no pueden controlar su enfermedad con los sistemas tradicionales como la que escribe esta petición al igual que se ha hecho con otros casos (no necesariamente enfermedades durante su mandato)

6.- Que existiendo en el mercado sistemas y herramientas capaces de controlar y mejorar la vida del paciente de una enfermedad crónica y devastadora a medio plazo como es la DM TIPO1, deberían estudiarse las propuestas y escuchar las voces de millones de diabéticos que están reclamando a gritos el control de su enfermedad.

Espero que esta exposición de motivos, quejas y sugerencias lleven a la reflexión sobre la elección de sistemas de monitorización de glucosa y que estos sistemas se puedan financiar para controlar nuestra enfermedad,  enfermedad silente que afecta a millones de personas y que supone una carga diaria a quien la padece”.

Como siempre, es un placer poder participar en este tipo de reivindicaciones que tienen una motivada justificación.

Gracias por leerme.

Saludos.

JF Rives.

(Nota: también pueden leerme en mi blog La habitación de los recuerdos).