Pesadillas en un mundo hipócrita.

    Anoche tuve una pesadilla. En ella, una de mis hijas abandonaba el hogar familiar persiguiendo su sueño hacia una vida mejor en un continente desconocido. Para ello, su familia la habíamos ayudado a sufragar los gastos de viaje, vendiendo lo poco que teníamos e incluso empeñándonos de por vida.

     En su camino, mi hija se tropezaba con otras personas, hombres y mujeres, niños, jóvenes y mayores que anhelaban el mismo sueño. Tras una larga y penosa travesía, salvando cientos de obstáculos, ella había llegado hasta la costa española donde esperaría a que saliera la próxima patera, a subirse a un contenedor de mercancías, o a que se organizase el próximo asalto a una valla para pasar al otro lado: a África.

     En mi pesadilla mi hija lo conseguía, aunque otros se quedaban atrás, o morían en el intento de las formas más inimaginables (ahogados en el mar, abandonados por traficantes de personas, tiroteados por policías, utilizados por organizaciones criminales para el tráfico de órganos, en un club de alterne,…). Sigue leyendo “Pesadillas en un mundo hipócrita.”

Los trenes de la vida.

Me van a permitir explicarles con una breve metáfora cómo concibo la vida y sus diferentes etapas.

En la estación de la vida puedes optar por esperar indefinidamente un tren que nunca acaba por llegar y dejar tu vida pasar. También puedes subirte a alguno de los trenes de los que paren en tu estación, o decidirte a saltar a las vías tras un tren que no paró pero que te empeñas en coger.

Una vez arriba del tren, puedes quedarte quieto o puedes avanzar por el vagón de mercancías y por el vagón turista hasta alcanzar el vagón preferente. Incluso puedes pretender ser tú quien dirijas el tren, y hasta conseguirlo si eso es lo que te propones. Sigue leyendo “Los trenes de la vida.”

Estrategias del miedo.

A estas alturas, muchos de nosotros hemos llegado a la conclusión de que, queramos o no, los MIEDOS nos acompañan constantemente, de una manera u otra, en todas las etapas de nuestra vida.

Con el paso de los años hemos aprendido a convivir con ese miedo en su diferentes formas: miedo a lo desconocido, con el temor a no acertar en las decisiones que vamos tomando en la vida, con las inseguridades sobre si podremos conseguir las metas que nuestras familias o nosotros mismos nos fijamos, miedo a los fracasos de todo tipo, miedo a perder el trabajo, miedo a ser despedido, miedo a enfermar gravemente, miedo a perder nuestra vivienda, miedo a tener un accidente de coche, miedo a perder a un ser querido,…

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SECOND ACT: reinventarse (o morir)

Actualmente puede verse en televisión una campaña publicitaria de una empresa financiera en la que se explica qué empujó a una mujer a estudiar Derecho y cómo tras haberse licenciado en esa rama del conocimiento y tras haber trabajado en alguna de las profesiones que se derivan de esos estudios, decide perseguir su sueño y monta un negocio relacionado con la jardinería. Además, a ella se la ve muy feliz y parece que quienes la rodean aplauden su valentía a la hora de tomar esas determinaciones que van a marcar su futuro.

Fuera del aspecto puramente comercial del anuncio, hay mucho más. Todos hemos tomado decisiones siendo todavía niños o inmaduros que han marcado nuestras vidas: si estudiar o trabajar, qué estudiar, aprender música para dedicarte a ello Sigue leyendo “SECOND ACT: reinventarse (o morir)”

Locos peligrosos.

Hace algún tiempo me propusieron un “proyecto colectivo” que se presentaba muy bien aliñado de palabras bonitas sobre futuras recompensas económicas, y que iba suponer escaso esfuerzo.

Cuando, antes de acabar de escuchar al señor proponente, que estaba acompañado de su corte de serviles aduladores, manifesté rotundo que no me interesaba y expuse educada y razonadamente varios de los motivos que me empujaban a tomar esa decisión, los otros se quedaron paralizados, incrédulos. Realmente estoy convencido de que, viendo el ofrecimiento, y la certeza que vendían de su “rentabilidad”, no entendían cómo yo o alguien se podía negar, “era una ocasión de oro” y “un tren que no volvería a pasar”, según ellos.

“Es un negocio claro”, me decían, negándose a creer mis explicaciones y diferentes puntos de vista que fui acompañando de más o menos acertadas conclusiones. Aquellas personas se marcharon, y lo único que al cabecilla, medio enfadado “porque no comulgaba con él” le entendí en su despedida fue: “este es un loco peligroso”. Sigue leyendo “Locos peligrosos.”

De mayor quiero que seas…

He aprendido, y sigo aprendiendo diariamente, mucho de mis hijas. Tengo la suerte de poder disfrutar de ellas y verlas crecer. Y, aunque creo que las conozco bien, no dejan de sorprenderme, y me dan mucho qué pensar.

Ayer por la tarde, las encontré jugando a maestras con sus muñecas y, al quedarme observándolas, me preguntó mi hija mayor qué trabajo me gustaría que ellas tuviesen cuando fuesen mayores.

Tras dudar ante lo inesperado de la pregunta, le expliqué que lo único que me gustaría es que fueran buenas profesionales de aquello que por vocación decidieran escoger ellas mismas, fuera lo que fuera. Sigue leyendo “De mayor quiero que seas…”

Solo sé que no sé nada.

El axioma latinajo acuñado por René Descartes Cogito ergo sum, traducido como “Pienso, luego existo”, le sirvió a este filósofo para asentar las bases de su pensamiento, y también de sus dudas, conocido como racionalismo occidental.

A estas alturas, y más ahora que tenemos antas fuentes de información, salvo que seamos miopes mentales, podemos entender que, por mucho que sepamos, es mucho más lo que ignoramos que lo que conocemos. Además, es fácilmente constatable con solo abrir un buscador de internet y buscar información sobre cualquier materia, da igual que sea sobre la evolución de los homínidos, la formación del universo, química,….

De modo que por muchos conocimientos y saberes que uno albergue, nunca se aproximará a todo lo que se nos escapa.

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