Solo sé que no sé nada.

Atribuimos este dicho a una derivación de la obra del filósofo griego Platón titulada Apología de Sócrates, aunque ha llegado a nuestros días con una acepción diferente al contexto y significado original de su autor, y que a mi entender venía a observar que no se pueden afirmar las cosas con absoluta certeza, incluso en los casos en los que uno cree estar muy seguro de algo.

Aplicado a nuestros días, nos haría comprender que es posible que el tiempo, los avances de la ciencia y de la tecnología,… puedan aportar otros conocimientos y otras verdades o realidades distintas a las que nosotros ahora sostenemos como irrefutables.

Sigue leyendo “Solo sé que no sé nada.”

El regalo envenenado.

  • Es posible que a alguno de ustedes alguna vez le haya tocado algún premio que, finalmente, le ha supuesto un desembolso superior al valor de lo recibido. O le hayan regalado una mascota que requiere de su tiempo y le cuesta dinero mantener. O te han invitado a ir a algún sitio con la doble intención de que lleves a quien te invita o a alguna otra persona. O que tu hijo te dice dos cosas bonitas y te da un beso y luego te pide la luna, y tú se la das.

    Pues eso es lo que yo vengo a llamar un regalo envenenado o trampa.

    Pero… ¡No seamos malpensados! No todos los premios, regalos, invitaciones ni besos llevan necesariamente aparejada esa letra pequeña de la que luego podemos arrepentirnos, o por lo menos sorprendernos.

    Lo que sí es recomendable es pararnos de vez en cuando a reflexionar un poco en lo que hacemos, en las cosas que nos rodean, en qué es verdaderamente importante y qué accesorio, o en aquello que nos afecta en nuestra vida; aunque a veces se sufra al darte cuenta de los efectos secundarios.

    Y, por otro lado, estamos tan preocupados en nuestro día a día, en nuestras cosas y las de quienes nos rodean, que la vida pasa y es posible que no nos estemos dando cuenta de que estamos siendo espectadores pasivos de lo que nos sucede en lugar de decisores activos, con lo que ello implica: dejarse llevar y equivocarse, o permitir que otro decidan por ti, y que además se equivoquen.

    Comparto con ustedes una conversación imaginaria sobre la primera parte de este artículo:

    “—¡Enhorabuena! ¡Qué suerte!

    —Aaaahhh… supongo que te refieres a lo del viaje.

    —Sí. No todos los días le toca a uno un crucero.

    —¡Ya! Pero no me tengas envidia ni te alegres por mí.

    —¿Y eso? No pareces contento.

    —El premio tiene letra pequeña, además de letra no escrita.

    —¿A qué te refieres?

    —Pues a que no todo es tan bonito como parece desde fuera.

    —No te entiendo.

    —Pues que te impiden ir en temporada alta, ni aun pagando la diferencia. Tampoco eliges fechas ni camarote. Y para cualquier cuestión relacionada con el premio tienen que consultarlo en la sede y con la compañía antes de darte el visto bueno, porque según dicen tienen cupos, deben autorizarlo, y cosas por el estilo. Y así hemos estado más de dos meses.

    —¿Entonces…?

    —Fíjate si será que estuve por rechazarlo. Pero al final me voy. Y para poderme ir tengo que abonar las tasas de embarque y unos suplementos por no sé qué. Además, hemos hecho un seguro, y comprado el viaje hasta el punto de embarque,… más lo que arrastre en excursiones, bebidas y propinas. Total. Que me va a salir la broma por un ojo de la cara.

    —¡Ostras! ¡Visto así…! ¡Qué putada que te haya tocado! ¿No?

    —Pues sí. Y todo para un viaje que nunca me había atraído. Pero bueno…

    —No sé qué decirte.

    —Puedes acompañarme en el sentimiento”.

    ¡Qué tengan un buen día! ¡Y buen final de verano!

    JF Rives

    (Nota: Pueden visitar mi blog en el Diario Información digital: La habitación de los recuerdos).

Sigue leyendo “El regalo envenenado.”

El Club de los perdedores.

Cada uno de nosotros puede verlo como quiera, para mí TODOS SOMOS PERDEDORES.

¿Qué quiero decir? Pues que para mí TODOS, a diario o en algún momento de nuestras vidas hemos reconocido, aunque sea a nosotros mismos, que no tenemos razón, que hemos fracasado en algo, que nos hemos equivocado, que tenemos defectos,…; ya sea en nuestro trabajo, con la familia, con los amigos,…

Y eso, lejos de ser algo tan negativo, deberíamos entenderlo como un aprendizaje de la Sigue leyendo “El Club de los perdedores.”

Diferentes versiones de… ¿una misma realidad?

Quizá les ocurra a ustedes lo que a mí, que escucho comentarios e informaciones provenientes de diferentes personas sobre un mismo asunto y cada uno, desde su punto de vista, ofrecen una versión diferente o, al menos, focalizada en aspectos muy diversos; y siempre procuro sacar mis propias conclusiones.

Pero no es algo que me ocurra ahora, casi cuarentón, sino que es algo que me viene de largo. Hace mucho tiempo aprendí a no creerme una versión de las cosas, sino a escuchar a Sigue leyendo “Diferentes versiones de… ¿una misma realidad?”

Cox en fiestas.

Del 13 al 18 de julio celebramos en Cox las Fiestas Patronales en honor a la Virgen del Carmen, conjuntamente con los Moros y Cristianos.

Para cualquier cojense, estos son días muy especiales en los que nos reuniremos en familia y veremos a vecinos, amigos y conocidos con los que difícilmente coincidimos durante el resto del año.

Como ya hicieran nuestros padres, llevaremos a nuestros hijos a la feria, a ver los desfiles o a desfilar, a que participen en los juegos infantiles, y a otros eventos de los que se Sigue leyendo “Cox en fiestas.”

Los tres príncipes de Serendipia.

A raíz de unos acontecimientos vividos, estuve divagando sobre si realmente es bueno demostrar las destrezas y conocimientos que cada uno posee. Y, aunque la primera apreciación sería pensar que sí, si rascamos un poco llegamos a argumentos que pueden llevarnos a la conclusión contraria: que no siempre es acertado, sino que puede acarrearnos muchos problemas. Y os pongo un ejemplo con el cuento tradicional persa titulado Los tres príncipes de Serendipia, que dice así, más o menos:

Érase que se era, tres príncipes de la impresionante isla persa de Serendipia. Los tres eran Sigue leyendo “Los tres príncipes de Serendipia.”

La leyenda de La Encantá.

Alrededor de la noche de San Juan existen numerosas leyendas, historias y costumbres. Días atrás, con motivo de tal día, un buen amigo me contaba su versión de la leyenda de La Encantá de Rojales.

Según él, cuenta la leyenda que un rey morisco sorprendió a su hija, una princesa de ojos azules y rubia cabellera, escapada de su fantástico castillo, entregándose a los placeres del amor con un joven príncipe cristiano por el bosque alrededor del Cabecico Soler. Tras una pelea con el joven amante, el rey moro cayó herido y murió, no sin antes maldecir en su Sigue leyendo “La leyenda de La Encantá.”

Los trenes de la vida.

Me van a permitir explicarles brevemente con un ejemplo cómo concibo la vida y sus diferentes etapas.

En la estación de la vida puedes optar por esperar indefinidamente un tren que nunca acaba por llegar y dejar tu vida pasar. También puedes subirte a alguno de los trenes de los que paren en tu estación, o decidirte a saltar a las vías tras un tren que no paró pero que te empeñas en coger.

Una vez arriba del tren, puedes quedarte quieto o puedes avanzar por el vagón de mercancías y por el vagón turista hasta alcanzar el vagón preferente. Incluso puedes pretender ser tú quien dirijas el tren, y hasta conseguirlo. También cabe la posibilidad de que una vez hayas cruzado todo el tren, no estés conforme con la dirección del mismo o con tus compañeros de viaje, y decidas bajarte en una estación de descanso, o bien saltar a la vía tras otro tren. Y así continuar el viaje.

Sigue leyendo “Los trenes de la vida.”

El olvido es la peor de las muertes.

Con motivo de haber estado releyendo y corrigiendo una novela, me ha venido a la cabeza la estrofa de Lupercio L. de Argensola que dice:

«La sombra sola del olvido temo;

porque es como no ser un olvidado,

y no hay mal que se iguale al no haber sido»

Es posible que alguien haya adivinado, o pueda intuir, que la novela en cuestión está ambientada en los albores de la Guerra Civil española, sigue durante el conflicto y continua en la postguerra que vivieron nuestros abuelos y bisabuelos.

Como premisa diré que considero que en esa época se produjeron actos horribles a ciudadanos inocentes de todas las ideologías, aunque unos ya fueron reconocidos y tuvieron desde el minuto uno de iniciada la revuelta contra la legalidad vigente su propia Ley de Memoria Histórica. A la hemeroteca y los documentos de la época me remito, estrictamente desde el punto de vista histórico. Sigue leyendo “El olvido es la peor de las muertes.”

El síndrome de Salomón.

El denominado síndrome o complejo de Salomón debe su nombre al psicólogo estadounidense Salomon Asch quien, a través de un estudio sobre la conducta humana determinó que el individuo, en nuestra sociedad, vive condicionado por la opinión y las actuaciones de los demás. Es decir, que no hacemos lo que queremos ni decimos lo que pensamos en muchas ocasiones por temor a que los demás tengan por “raros”, se rían de nosotros, nos sintamos incomprendidos y/o ridiculizados, nos excluyan de sus círculos sociales, etc… Y todo ello aunque suponga no sacarle partido a todo lo que llevamos dentro, a nuestras habilidades, destrezas, capacidades y aptitudes.

En nuestro desarrollo personal y profesional, se entiende que alguien padece el síndrome de Salomon cuando toma decisiones o adopta comportamientos para evitar sobresalir, destacar o brillar en un ámbito (familiar, laboral, etc) o grupo social; así como cuando nos obligamos a seguir el camino marcado socialmente por la mayoría para no llamar la atención. Es decir, nos dejamos llevar por el corsé de lo establecido y aceptado, aunque a veces eso conlleve su anulación como personas.

Me permito recordarles que muchos de los grandes descubrimientos de la ciencia y de los Sigue leyendo “El síndrome de Salomón.”

La historia del clavo.

Hablando de la confianza en los demás, el psicólogo Silvan Tpmkins divide a las personas en dos grupos: normativos y humanistas. Identifica a los primeros con aquellos que ocultan sentimientos y emociones, y están siempre alerta (desconfían de todo). Por otra parte, son humanistas los que piensan que las personas son habitualmente honestas y van a resultar casi siempre positivos para su desarrollo, y son empáticos, preocupándose de los problemas ajenos porque creen que es lo correcto y que los demás deberían hacer lo mismo (confían en todo y en todos).

Desde mi punto de vista, cabe también considerar cierta flexibilidad en esa clasificación, y que una misma persona en determinadas situaciones o asuntos tenga un comportamiento normativo, y en cambio en otros ámbitos sea humanista. Por ejemplo, con nuestra familia y amigo solemos comportarnos de un modo diferente que con desconocidos. Además de que con el paso de los años y por las experiencias vividas, los criterios para confiar o no en los demás pueden ir cambiando o evolucionando.

Todo ello me ha traído a la cabeza lo que yo conozco como La historia del clavo, que me contó hace años un buen Sigue leyendo “La historia del clavo.”

Podrían ser tus hijos, podrías ser tú.

La ONG Save The Children ha lanzado una impactante campaña para remover conciencias sobre la situación dramática de los menores refugiados y de los que tratan de cruzar la frontera desde Siria y otros lugares hacia Europa.

Con el visionado de su vídeo, bajo el nombre ¿Y si pasara aquí?, consigue acercar el conflicto sirio y sus consecuencias a la ciudadanía occidental. ¿Qué cómo lo hace? Pues mostrando a una niña británica, Lily, que vive en primera persona una (inventada, de momento) guerra en su país y que se ve obligada a vivir atemorizada entre escombros y destrucción, huir de las bombas a otros países y en su tierno rostro se muestra el horror de perder su casa, separarse de su familia, y convertirse en refugiado víctima de ataques racistas y xenófobos.

Sigue leyendo “Podrían ser tus hijos, podrías ser tú.”

Volcar la carretilla.

No sé si ustedes conocen la expresión Volcar la carretilla en el sentido que yo de ¡Se acabó! o ¡Hasta aquí hemos llegado!, resultado de una situación de hartazgo que se produce cuando una persona está más que cansada de que abusen de él y lo tomen por lo que no es, a veces por bueno y otras por tonto, pardillo,… cuando lo único que ha pretendido es ser correcto con los demás e implicarse altruistamente para que las cosas funcionen a su alrededor.

Como introducción, imagínense que en su entorno (familia, amigos, pareja, en el trabajo, colectivos a los que pertenece,…) cada vez que tienen una necesidad acudan a usted, sin importarles la hora, sus prioridades, sus otras obligaciones, ni sus motivaciones personales; y sobre todo cuando ya lo hacen como un derecho que han convertido en “tú” obligación. Y cuando, después de tiempo solventando sus “problemas” (“apagando fuegos”) les dices que esta vez no vas a poder ayudarles, por el motivo que sea, te puedes esperar cualquier fresca como “¡A ti que te cuesta!, ¡Si eso lo haces tú en cinco minutos!, ¡Para nada que te pedimos!, ¡Vaya cuento tienes!, ¡Lo venías haciendo y ahora te quieres librar!, ¡Es tú responsabilidad!, ¡Tú verás lo que haces!, ¡Se quedará sin hacer y habrá consecuencias!”, o cosas por el estilo, algunas de ellas dignas de un estudio sociológico. Y digo más, a veces te presionan sútilmente, condicionan o predisponen de mil maneras para que cumplas con esas “tus obligaciones”, según ellos. Y para colmo, encima, cuando las cosas no salen como ellos quieren la culpa siempre será tuya, y solo tuya; además de exigirte que, sea lo que sea, la lleves a cabo cuanto antes, y sucintamente añaden frases como “¡Esto es muy importante!, ¡Ojo con cometer errores! ¡A ver si se pasa el plazo!”, u otras semejantes. Sigue leyendo “Volcar la carretilla.”

Sobre el gentilicio de Cox.

     Hoy cedo este espacio a un artículo que considero muy interesante, redactado por el CENTRO DE DOCUMENTACIÓN, INVESTIGACIÓN Y ESTUDIOS COJENSES; al que agradezco su inestimable trabajo en aras de rescatar la historia, las tradiciones, y el estudio sobre otros temas de interés para el municipio de Cox y de la Vega Baja.

 SOBRE EL GENTILICIO DE COX. ARGUMENTACIÓN ABREVIADA

     Origen y significado del topónimo Cox: Se desconocen ambas cuestiones. En un estudio sobre el tema, el filólogo Carles Segura opina que puede ser prerromano, pero es solo una opinión, pues no existe, que sepamos, información paleográfica que lo acredite. Solo está documentado lo siguiente:

     Época árabe y conquista cristiana. El topónimo Cox es anterior a la época árabe en Sigue leyendo “Sobre el gentilicio de Cox.”

Goteras en el Congreso, democracia resquebrajada.

Hace unas semanas conocimos por los medios de comunicación la noticia de las humedades que habían aparecido en el salón de Plenos del Congreso de los Diputados.

Resulta llamativo, en las actuales circunstancias sociales, económicas y políticas el paralelismo entre los problemas constructivos del edificio que alberga la institución del Congreso y la situación de la democracia en España, conjuntamente con la desafección generalizada que los españoles tenemos a instituciones “democráticas” como la indicada, y a lo valores que representan.

Saludos.

JF Rives.